Botiquín de invierno: plantas que sostienen, calientan y acompañan
- Georgina Schravesande Gutierrez
- 11 dic 2025
- 3 Min. de lectura
El invierno trae un tipo de silencio que no siempre escuchamos. Por fuera, la temporada parece llenarse de reuniones, listas, pendientes y rituales sociales… pero por dentro, el cuerpo sigue un ritmo más antiguo: uno que pide pausa, calor y tiempo para reparar.
Las plantas que acompañan esta estación no son solo recursos medicinales —son recordatorios de que la vida también sabe recogerse. En días fríos, cuando el pecho se siente más vulnerable, la piel más sensible y la energía más baja, estas aliadas nos ofrecen abrigo desde adentro.
Aquí te comparto una mirada más profunda a las plantas que sostienen el invierno: cómo funcionan, qué cualidades aportan y por qué son tan valiosas cuando la naturaleza entra en reposo.

Plantas que calientan desde dentro
El frío puede volver los procesos internos más lentos. Las manos se enfrían, la digestión se apaga, y el cuerpo pide algo que encienda la chispa vital. Estas plantas lo hacen de forma suave pero contundente:
Jengibre (Zingiber officinale) – Picante, dinámico y cálido. Invita al movimiento y despierta la circulación.
Canela (Cinnamomum verum / C. zeylanicum) – Aromática, envolvente y reconfortante. Su calor es profundo pero amable.
Clavo (Syzygium aromaticum) – Intenso, especiado, casi fogoso.
Cardamomo (Elettaria cardamomum) – Fresco y cálido al mismo tiempo; abre la respiración y sostiene al sistema digestivo.
Cómo acompañan el invierno:Traen vida a días fríos, aportan calidez interna sin irritar y despiertan el apetito cuando el cuerpo está más lento de lo habitual.
Plantas que abren las vías respiratorias
El invierno tiende a cerrar, tensar y humedecer. En el pecho y la garganta se siente con facilidad. Estas plantas traen amplitud, claridad y un respiro más largo:
Eucalipto (Eucalyptus globulus) – Despeja, abre y moviliza.
Tomillo (Thymus vulgaris) – Aromático, protector y profundamente respiratorio.
Gordolobo – Dos posibilidades según la región:
Verbascum thapsus (el clásico europeo)
Gnaphalium spp. (conocido como gordolobo en México, suavizante y emoliente)
Romero (Rosmarinus officinalis / Salvia rosmarinus) – Estimulante, calentito y perfecto para mover congestión suave.
Pino (Pinus spp.) – Aromático y revitalizante, ayuda a abrir el pecho y despejar la respiración con la claridad fresca de un bosque invernal.
Cómo acompañan el invierno:Son ideales cuando la respiración se acorta, cuando el pecho se siente húmedo, o cuando el frío se acumula en la garganta.
Plantas que fortalecen las defensas
El invierno es una temporada de vulnerabilidad natural; el cuerpo trabaja más para mantener equilibrio. Estas plantas colaboran desde un lugar muy respetuoso:
Sauco (Sambucus nigra / S. mexicana) – Protector, equilibrante y profundamente invernal.
Equinácea (Echinacea purpurea / E. angustifolia) – Actúa rápido y de forma puntual.
Ajo (Allium sativum) – Pequeño pero potentísimo, el clásico de las abuelas.
Miel cruda (Apis mellifera) – Suave, antibacteriana, nutritiva.
Cómo acompañan el invierno:Ayudan al cuerpo a responder sin exagerar; sostienen cuando la energía baja o cuando el sistema se siente más permeable.
Plantas que acompañan la inflamación
En invierno, la inflamación ligera es casi un lenguaje del cuerpo: mucosas sensibles, articulaciones más tensas, digestiones más lentas. Estas plantas no bloquean, sino que modulan:
Cúrcuma (Curcuma longa) – Cálida, dorada, profundamente restauradora.
Jengibre (Zingiber officinale) – Acompaña procesos inflamatorios de forma activa.
Regaliz (Glycyrrhiza glabra) – Suaviza mucosas y sostiene la energía; usar con cuidado si hay hipertensión.
Cómo acompañan el invierno:Son plantas que protegen y alivian sin apagar los mensajes del cuerpo.
Lo más importante del invierno: el ritmo
A pesar del ruido externo que suele acompañar esta temporada —fiestas, compromisos, movimiento— el invierno sigue siendo una estación de reposo natural.
Nos recuerda:
que el cuerpo necesita más horas de sueño,
que el calor suave vale más que el fuego intenso,
que las pausas nutren,
que no todo debe resolverse rápido,
que la energía baja no es falla, sino temporada.
Las plantas medicinales funcionan mejor cuando honramos este ritmo.No son atajos ni soluciones exprés: son compañía.Sostienen, suavizan, calientan y nos recuerdan que la salud también tiene estaciones.
Un camino más profundo
Si quieres profundizar en estas prácticas y aprender a integrar la energía de las estaciones en tu día a día, te invito a conocer mi curso online Medicina Viva. Un recorrido para reconectar con la naturaleza a través de recetas, rituales y saberes ancestrales adaptados a la vida cotidiana.




Comentarios