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🍪 Galletas de jengibre con piloncillo

intensas, especiadas y profundamente reconfortantes

Estas galletas tienen un sabor cálido y profundo, con especias bien presentes y el dulzor oscuro del piloncillo. Quedan crujientes y son ideales para acompañar una bebida caliente, regalar o compartir durante los meses fríos.

Es una receta que invita a bajar el ritmo, a ensuciarse un poco las manos y a dejar que el aroma de las especias llene la cocina. Además, esta misma masa —estirada un poco más gruesa y horneada unos minutos extra— también funciona muy bien para hacer casitas de jengibre, ya que es firme, estable y mantiene su forma.



Rinde

Rinde aproximadamente 55–65 galletas medianas. Esta misma masa puede utilizarse también para elaborar una casita de jengibre de tamaño mediano, de unos 20–22 cm de ancho, 14–16 cm de fondo y 10–12 cm de alto, estirada a 5–6 mm y horneada ligeramente más tiempo para obtener una estructura firme y estable.


Ingredientes

Para el jarabe de piloncillo

  • 190 g de piloncillo, rallado o en trozos

  • ½ a ⅔ taza de agua


Para la masa

  • 825 g de harina de trigo

  • 227 g de mantequilla fría, en cubos

  • 250 g de azúcar mascabado

  • ¾ de taza de jarabe de piloncillo (ya frío)

  • 2 huevos


Especias y secos

  • 1½ cucharadas de jengibre en polvo

  • 1½ cucharadas de canela

  • ½ cucharadita de clavo

  • ¼ cucharadita de nuez moscada (opcional, pero muy recomendable)

  • ¼ cucharadita de pimienta negra molida (opcional, aporta profundidad)

  • ½ cucharadita de bicarbonato

  • ¼ cucharadita de sal


Preparación

1. Prepara el jarabe de piloncillo

Coloca el piloncillo y el agua en un cazo y calienta a fuego medio hasta que se disuelva por completo. Deja hervir suavemente durante 8–10 minutos, moviendo de vez en cuando, hasta obtener un jarabe espeso, con textura similar a la miel. Retira del fuego y deja enfriar por completo. Reserva ¾ de taza para la receta (casi es lo que sale).

2. Mezcla los ingredientes secos

En un bowl grande mezcla la harina, todas las especias, el bicarbonato y la sal. Asegúrate de que queden bien integrados.

3. Incorpora la mantequilla

Agrega la mantequilla fría a los ingredientes secos y trabaja con las manos, un raspa-dor o un procesador hasta obtener una textura de arena húmeda, con pequeños trocitos visibles de mantequilla. No es necesario cremar; esta textura ayuda a que las galletas mantengan una buena estructura.

4. Añade los ingredientes húmedos

Incorpora el azúcar mascabado, el jarabe de piloncillo ya frío y los huevos. Mezcla solo hasta que la masa se integre. Evita amasar de más para no endurecer las galletas.

5. Reposo

Divide la masa en dos o tres porciones, aplánalas ligeramente, envuélvelas y refrigera durante 1 a 2 horas. Este reposo mejora la textura final y permite que las especias se expresen mejor.

6. Estira y corta

Estira la masa sobre una superficie ligeramente enharinada, a un grosor de 4–5 mm para galletas. Corta con tus moldes favoritos.(Si la usas para casita de jengibre, estira a 5–6 mm).

7. Hornea

Hornea en horno precalentado a 170 °C durante 10–13 minutos, según el tamaño de las galletas. Están listas cuando los bordes comienzan a dorarse y el centro aún se siente suave. Endurecen al enfriarse.

8. Enfriado

Deja reposar las galletas unos minutos en la charola y luego pásalas a una rejilla hasta que enfríen por completo.


Notas finales

Al día siguiente están todavía más ricas: las especias se integran y el sabor se vuelve más profundo. Guárdalas en un frasco o lata hermética. Si las prefieres más crujientes, déjalas uno o dos minutos extra en el horno.



 
 
 

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