Caldo medicinal
- Georgina Schravesande Gutierrez
- hace 15 minutos
- 3 Min. de lectura
Una base lenta para muchos caminos
Esta receta puede prepararse de dos maneras: con huesos o con hongos. Ambas comparten la misma base y el mismo gesto: una olla al fuego, tiempo suficiente y la intención de nutrir. Elegir una u otra es una decisión personal, ligada a tu forma de alimentarte, a tus valores y al respeto por el consumo consciente y responsable de animales cuando así se elige.

Más que una lista cerrada, lo que te comparto aquí es un abanico de posibilidades. No necesitas usar todos los ingredientes, ni seguir la receta al pie de la letra. Te invito a elegirlos de forma consciente: a partir de lo que tengas disponible en casa, del platillo que planeas preparar con este caldo o, simplemente, de lo que tu cuerpo esté pidiendo en este momento.
Hay días en los que se antoja un caldo sencillo, con pocas capas, suave y reconfortante. Otros, en cambio, piden más profundidad: raíces, especias, hongos o hierbas que sostengan procesos más intensos. Ambas opciones son válidas.
Escuchar al cuerpo, al clima y a la estación es parte de la medicina. El caldo se adapta, se transforma y te acompaña. Tú eliges cómo hacerlo vivo.
Caldo medicinal base de invierno
Ingrediente estrella (Elige una de las dos opciones según tu forma de alimentarte o tu antojo)
Huesos con articulaciones: Rodilla, chambarete, espinazo, huesos con tuétano, costilla, codillo, cola de res, huesos de cuello, carcasa completa de pollo, alas, pescuezos y patas de pollo.
Hongos: Shiitake, portobello, setas, champiñones y mezclas de hongos deshidratados o de temporada.
Verduras base Apio, zanahoria, cebolla, ajo, poro...
Vinagre de manzana: Ayuda a extraer minerales y colágeno durante la cocción lenta.
Especias Jengibre, pimienta entera (negra, rosa, verde...), anís estrella, clavo, cúrcuma, canela en rama, nuez moscada, cardamomo, granos de mostaza, semillas de hinojo, semillas de cilantro...
Hierbas aromáticas Laurel, tomillo, romero, mejorana, salvia, perejil, orégano, estragón, hinojo, hoja de aguacate, epazote...
Opcionales
Hongos: maitake, enoki, hongo ostra, porcini seco, trompeta negra, reishi, cordyceps, astrágalo, melena de león, chaga...
Algas: alga kombu, wakame, dulse, nori...
Hierbas medicinales: flores de caléndula, ortiga, diente de león, avena lechosa, escaramujo, manzanilla, regaliz, hoja de frambuesa, raíz de bardana, raíz de malvavisco, albahaca sagrada...
Preparación
Si eliges la opción con huesos, hornéalos primero a 200 grados durante treinta a cuarenta minutos, hasta que estén bien dorados. Este paso aporta profundidad y carácter al caldo.
Coloca los huesos horneados o los hongos en una olla grande. Agrega las verduras, el vinagre, las especias, las hierbas y los ingredientes opcionales que elijas. Cubre completamente con agua fría, aproximadamente entre tres y cuatro litros.
Lleva a ebullición. Cuando el caldo comience a hervir, baja el fuego al mínimo. Cocina con la olla semi tapada, dejando que el caldo apenas burbujee.
Tiempos orientativos de cocción
Pollo: de cuatro a seis horas.
Res o cordero: de ocho a doce horas.
Hongos: de dos a tres horas.
Al finalizar, cuela y ajusta de sal.
Cómo usar este caldo
Puedes beberlo solo, bien caliente, o usarlo como base para sopas, guisos, arroces o legumbres. Es un caldo que acompaña el invierno y también cualquier otra temporada en la que necesites sostén, calor y nutrición profunda.
En mi curso online Medicina Viva profundizo mucho más en estas preparaciones, en sus combinaciones y en el sentido detrás de cada ingrediente. Aquí quise compartir una receta raíz: amplia, flexible y viva, para que puedas adaptarla a tu cocina cotidiana y al momento del año que estás habitando.
Que tu olla al fuego acompañe también tu propio ritmo invernal. ❄️🌿




Comentarios